Una bruma ligera cubre las montañas de Caldas mientras la primera cosecha de Castillo de Anserma llega a la taza, y tú sientes el latido de la tierra en cada sorbo, esa sensación de descubrir algo que no se encuentra en cualquier menú de café.

¿Qué hace única a la variedad Castillo?

Castillo es una de las variedades de café arábica más emblemáticas de Colombia, reconocida por su alta calidad en taza. Desarrollada por Cenicafé en Chinchiná y nombrada en honor al investigador Jaime Castillo Zapata, fue seleccionada por su alta productividad y su notable resistencia a la roya. Más allá de su fortaleza agronómica, destaca por un perfil sensorial equilibrado con notas a chocolate, caramelo y frutos rojos, acompañados de una acidez brillante y cítrica.

Los granos que ahora llegan a Zenda provienen de parcelas a 1.890 metros sobre el nivel del mar, donde la combinación de suelos volcánicos y microclimas frescos favorece una maduración lenta. Esa lentitud permite que los azúcares se desarrollen plenamente, por eso al probar el Castillo de Anserma notas una dulzura natural que no necesita añadidos.

Cómo preparar el Castillo para extraer su máximo potencial

Si tu objetivo es resaltar la acidez vivaz y los matices frutales, la molienda debe estar entre media y fina, similar a la textura de la sal de mesa. Usa agua a 92 °C, evita el exceso de calor que puede opacar la dulzura natural. Un método de vertido, como el V60, permite controlar el tiempo de extracción; apunta a 2 min 30 s, con un flujo constante que bañe cada partícula de café.

Para los amantes del espresso, el Castillo responde bien a una presión de 9 bar y una temperatura de 93 °C, logrando una crema cremosa con destellos de cacao. La clave está en no sobreextraer; si la extracción supera los 30 segundos, la taza puede volverse amarga y perder la frescura que la hace especial.

El carácter distintivo de este lote radica en su beneficio: un proceso Honey complementado con 72 horas de fermentación en fruta. Durante este tiempo, la interacción entre el grano y la pulpa natural transforma la complejidad del café, acentuando su dulzura y puliendo su textura. Al servirlo, descubrirás un balance impecable con notas marcadas de miel y frutos rojos, envueltas en un matiz de madera fina y expresadas a través de un cuerpo ligero, limpio y sumamente elegante.